Sexta nota. El movimiento de música klezmer
¿Quién era el klezmer de Europa Central? Personaje característico en bodas y fiestas de los pueblos y aldeas con población judía, músico ambulante que tocaba algún instrumento aunque a veces ni siquiera sabía leer las notas del pentagrama, tocaba y cantaba de oído la música popular, junto con dos o tres compañeros con los que integraba alguna “kapelye”, una banda musical.
Los judíos de Europa Oriental tenían una cultura musical propia, parecida pero no igual a sus vecinos no judíos. ¿Por qué no es igual? La versión judía tiene un elemento poco explicable en palabras, podría llamarse tal vez un “pellizco en el corazón”. Pero sepamos que en la vieja Europa, ¡Nadie la llamaba música klezmer! En Europa era simplemente, música popular. Los judíos la cantaban en idioma Idish o en hebreo con “aberá ashekanzi”, la pronunciación de Europa Oriental. Eran las canciones de las fiestas, especialmente de los casamientos. Los músicos que las tocaban se llamaban “klezmorim”. “Los que hacen música”.
Se puede ver un ejemplo en la película hablada en idish “Idl mitn fidl” (Idl con violín) con la actriz Molly Picon. Filmada en Polonia en el año 1936, el libreto elabora una comedia en la que para ganarse la vida de alguna manera, la huérfana que personifica Molly decide trabajar como músico klezmer, tocando el violín. Para eso necesita disfrazarse de varón y hacerse llamar “Idl”, porque ese no es oficio para mujeres decentes. En esa película, Abraham Ellstein estrenó las canciones “Mazl” (Suerte), “Oy, mame, bin ij farlibt” (Ay mamá, estoy enamorada), que se integraron a la música tradicional en idish, cantada en las fiestas y en las casas de los inmigrantes judíos de toda América.
El músico klezmer de hoy es diferente. Ha estudiado en conservatorios e integrado orquestas como instrumentista o cantante. Después, por algún motivo que no pasa por la razón sino tal vez por la búsqueda de sus raíces y su propia identidad, ha buscado la música tradicional judía y entrado en el movimiento de creación del “Nuevo klezmer”. Esa es una primera característica a anotar: el buen músico klezmer actual no es simplemente un ejecutante, es un creador.
Como línea general, la música y canciones populares en Idish que hoy conocemos nacieron en el siglo XIX y principios del siglo XX. La nueva música klezmer podríamos decir que se hace conocer a partir de la presentación de la obra “Tevie el lechero” y según los profesores de la materia, sigue cinco modelos reconocibles:
Uno es la vieja música popular del entorno europeo.
Otro son las canciones sinagogales y los nigunim, las melodías de cada rabino jasídico. Melodías para pensar o para evadirse de la dura realidad y entrar en una esfera mística, que no tienen letra en palabras sino en sonidos, como “Chiribim bom bom”.
Un tercer modelo se puede ver en los modernos ritmos de la música norteamericana.
El cuarto modelo son las operetas y películas en Idish que se presentaron en los teatros de la 2ª. Avenida de Nueva York de los años 1920´, cuyas músicas se escuchaban en los salones de bailes y fiestas de la época, como “Tumbalalaika”.
El quinto modelo que se reconoce es el que los compositores klezmer van a buscar en los “negro spirituals” de las iglesias cristianas de Harlem.
En sus clases sobre la música klezmer en Klezkanada, (el festival de música klezmer de Montreal), el Dr. Hankus Netzky explica dos características de la cultura judía de los países occidentales en los años 1950 a 1960. Una es que en Israel en esos años no se cantaba en Idish ni en ladino, la música judía era norteamericana o la nueva israelí cantada en hebreo moderno, que seguía modelos orientales. La misma música se cantó y escuchó en esos años en las comunidades judías de la diáspora.
Otra característica de la cultura judía del siglo XX es que los profesores que vinieron de Europa a América poco después de terminada la 2ª. Guerra Mundial no se dedicaron a estudiar la Shoa (el Holocausto). Esas memorias eran muy recientes, los sobrevivientes no querían recordarlas, dolían demasiado. Tuvo que pasar un tiempo para poder tomar como objeto de estudio la barbarie nazi y la liquidación de la judería europea. ¿Cuándo comenzó el estudio e investigación de la Shoa? Hacia los años 1960. Fue una vuelta a los viejos tiempos, y junto a lo que dolía, llegaron los recuerdos de la vida en viejo hogar europeo.
En 1964 se estrenó en Broadway “Tevie el lechero”, que muy pronto pasó a ser un éxito musical en todo el mundo. Tevie el lechero marcó un antes y un después. Por todos lados la gente empezó a buscar cómo conocer las tradiciones y la música del viejo hogar europeo. Ya había pasado la hora de los hijos de músicos inmigrantes a América. Fueron los nietos de los viejos músicos judíos europeos quienes después del éxito de Tevie el lechero, comenzaron a buscar la música judía tradicional del viejo hogar y al rescatarla ¡la recrearon en ritmos modernos! Los nuevos músicos le dieron el nombre y la llevaron a las salas de fiestas y a los conciertos: “música klezmer”.
En Israel, la aceptación oficial del idish, su cultura y su música sucedió unos años después. Recién en 1987 se aceptó el teatro en idish, ahí nació el “Yiddishpiel” de Tel Aviv. Diez años más tarde, en 1996 la Knesset, el Parlamento israelí, aprobó “la creación de una autoridad nacional para la cultura idish y otra para la cultura ladina (idioma judeoespañol), para preparar una base sólida para las dos lenguas y sus culturas en Israel”. A partir de ese entonces, volvieron a realizarse oficialmente en Israel y en las comunidades judías de la diáspora, actos y festivales musicales en idish y ladino. Pienso que no es casualidad que exactamente en 1996, nacieron los grandes festivales de música klezmer en Cracovia, Montreal y Toronto.
Hoy en día los festivales klezmer se han extendido por todo el mundo occidental, pero los más famosos siguen siendo los creados en 1996. En Cracovia, el público en su mayoría es polaco no judío, viven muy pocos judíos en Polonia. Les encanta la música klezmer, tiene mucho parecido con las viejas melodías polacas y europeas, no es extraño, se originaron en los mismos lugares.
Klezkanada se ha desarrollado desde 1996 en un club campestre a 120 kilómetros de la ciudad de Montreal. Un lugar para unas 450 personas. Trae música, clases y conferencias en idish e inglés. El público es canadiense, algunos de Estados Unidos, también vienen becados muchos alumnos músicos desde las Repúblicas que en un tiempo integraron la Unión Soviética. ¡Uruguayos hemos ido muy pocos! Este año se ha realizado por zoom.
El festival Ashkenaz también comenzó en 1996, se ha ubicado en las instalaciones y escenarios de la rambla de la ciudad de Toronto cada dos años. Vienen miles de personas, el público es en su mayoría canadiense, los turistas se reparten en hoteles de la ciudad. Aquí se escucha música klezmer “de vanguardia” melodías klezmer con ritmos muy, pero muy modernos. Preparan un desfile klezmer musical, es casi un carnaval de tema judío, algunos años más espectacular que otros. Si quieren ver y escuchar un corto video del festival 2018, vean el link al final de esta página.
Creo firmemente que hay una unión indisoluble entre el renacimiento del idioma y cultura idish y el de la música klezmer. La misma unión existe entre el idioma y la cultura en ladino con la música sefaradí. No es para extrañarse. Son dos lenguajes, el de la música y las palabras, que van juntos. Cultivarlos en este caso no es tarea para grandes masas de población sino para quienes sienten el viejo idioma y la música tradicional como un pellizco en el corazón. Tesoros del viejo hogar y la cultura de mil años del pueblo hebreo que siguen diciendo “presente” en la vida judía.
En el link al final del artículo se puede ver y escuchar un video del festival Ashkenaz 2018.
Aventuras del Idish. Sexta nota
09/Sep/2020
Por la Esc. Esther Mostovich de Cukierman, para CCIU